Jueves, 29 de octubre de 2009

?

SIREN













Y me he enredado siempre entre algas,
mara?a contra los dedos.













cierras la madeja
con el fastidio del destino,
y el mordisco lo dan otros:










enc?as ensangrentadas,
miradas de criminales, a grandes rasgos,
podr?as ser t?.











echar el ancla a babor
y de un extremo la argolla
y del otro tu coraz?n
mientras tanto, te sangra.












y el mendigo siempre a tu lado,
tu compa?ero de viaje.
cuando las estrellas se apaguen,
tarde o temprano, tambi?n vendr?s t?.











duerme un poco m?s,
los p?rpados no aguantan ya.
luego est?n las decepciones
cuando el cierzo no parece perdonar.














sirena, vuelve al mar,
varada por la realidad.
sufrir alucinaciones
cuando el cielo no parece escuchar.
?












dedicarte un sue?o,
cerrar los ojos
y sentir oscuridad inmensa,
entregado a una luz,
como un laberinto de incertidumbre.










esquivas la pesadilla
y sobrevolar el cansancio
y en un instante, en tierra otra vez.












el miedo a traspasar la frontera
de los nombres, como un extra?o
dibuja la espiral de la derrota
y oscurece tantos halagos.
sol, en la memoria que se va ...












y duerme un poco m?s,
los p?rpados no aguantan ya.
luego est?n las decepciones
cuando el cierzo no parece perdonar.












sirena, vuelve al mar,
varada por la realidad.
sufrir alucinaciones
cuando el cielo no parece escuchar.
?












La leyenda de la sirena varada

Cuenta la leyenda, que una menuda f?mina de rasgos peculiares,
habitaba en los mares del sur, donde el invierno envuelve gran parte del a?o,
y el cielo y el agua se hacen uno entre los cerros cubiertos de hojas oto?ales.
Es parte de los mitos de dichas tierras, siendo la criatura m?gica m?s solitaria y misteriosa de todas.

La noche, las estrellas, la luna y el mar, son sus refugios cautelosos para meditar en las nocturnas horas fr?as,
mientras todos los mortales deambulan por sus sue?os.

La llaman Sirena Varada, ya que- como narra dicha historia-
todos los 23 de cada mes, se ubica en una roca que da directo a un farol en medio del mar,
y ah?, acompa?ada de la luna y las estrellas, se mantiene pasiva esperando que llegue la criatura que lograr? sanarle su herido coraz?n.
Cerrando los ojos, le dedica sue?os y alucina con su llegada, pero siempre es despertada por la triste realidad.
Con el alma herida, sin que el cielo la haya escuchado; se interna nuevamente al mar, para volver cada 23, y esperar que la noche le traiga lo que anhela desde hace d?cadas.


Tags: luz

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